La displasia de cadera no tiene una causa única. Se produce por una combinación de factores hereditarios y mecánicos, casi todos relacionados con la posición del bebé dentro del útero y con la laxitud de sus ligamentos. Los de mayor peso son la presentación pélvica, los antecedentes familiares y el sexo femenino.
Si tu bebé ya tiene diagnóstico, es probable que estés buscando entender qué lo provocó. Esta guía te explica cada factor y por qué actúa, además de aclarar algo que muchas familias necesitan escuchar: esto no pasó por algo que hayas hecho durante el embarazo.
Lo primero: no es culpa de nadie
Es la pregunta que casi todas las mamás traen encima aunque no la digan en voz alta.
La displasia de cadera no se origina por algo que hayas comido, por cómo dormiste, por cargar cosas pesadas, por haber trabajado durante el embarazo ni por el estrés. Tampoco por la forma en que cargaste a tu bebé después de nacer.
Los factores que la producen están fuera del control de cualquier mamá: la genética que heredó tu bebé, la posición que adoptó dentro del útero y la cantidad de espacio que tuvo ahí dentro. Ninguno de esos tres se decide.
Hay exactamente un factor que sí está en tus manos, y ocurre después del nacimiento. Lo vemos al final.
Por qué se forma mal la cadera
Para entender los factores de riesgo conviene ver primero el mecanismo.
En un recién nacido, el acetábulo, que es la cavidad de la pelvis donde embona la cabeza del fémur, todavía no es hueso duro. Es cartílago, y sigue moldeándose durante los primeros meses. Lo que le da forma es la presión constante de la cabeza femoral asentada en su lugar.
Esa relación funciona en los dos sentidos. La cavidad sostiene a la bola, y la bola esculpe a la cavidad. Cuando algo impide que la cabeza femoral se mantenga centrada, el acetábulo deja de recibir el estímulo que necesita para profundizarse, se aplana, y sostiene cada vez peor.
Todos los factores de riesgo que verás abajo actúan sobre ese mismo mecanismo. Unos aflojan la articulación, otros impiden que el bebé adopte la posición correcta. El resultado es el mismo. El desarrollo completo está en qué es la displasia de cadera.
Presentación pélvica
Es el factor de riesgo mecánico de mayor peso. Se refiere a que el bebé viene sentado, con los glúteos hacia abajo, en lugar de venir de cabeza.
En esa posición las piernas suelen quedar extendidas hacia arriba, con las rodillas estiradas y pegadas al tronco. Justamente la postura contraria a la que favorece el desarrollo de la cadera, que es con las piernas flexionadas y separadas.
Cuando esa posición se mantiene durante las últimas semanas de embarazo, la cabeza femoral empuja contra el borde del acetábulo en lugar de asentarse en su fondo. La cavidad se moldea mal.
Un punto que confunde a muchas familias: el riesgo viene de la posición sostenida dentro del útero, no del tipo de parto. Un bebé que estuvo en presentación pélvica y nació por cesárea conserva el factor de riesgo.
Antecedentes familiares
Cuando hay historia de displasia de cadera en la familia directa, el riesgo aumenta de forma clara. Padres, hermanos y tíos cuentan.
Lo que se hereda no es la displasia en sí, sino una predisposición: tendencia a ligamentos más laxos, o una forma de acetábulo algo más plana de lo habitual. Sobre esa base, cualquier factor mecánico adicional tiene más facilidad para descentrar la articulación.
Vale la pena preguntar en la familia. Muchas veces alguien recuerda haber usado "un aparato en las piernas" de bebé sin haber sabido nunca cómo se llamaba. Ese dato le sirve a tu pediatra para decidir si pide un ultrasonido de tamizaje.
Sexo femenino
La displasia de cadera es considerablemente más frecuente en niñas que en niños.
La explicación más aceptada tiene que ver con las hormonas del final del embarazo. La relaxina materna, que prepara el cuerpo de la mamá para el parto aflojando sus ligamentos, atraviesa la placenta. Los bebés de sexo femenino parecen responder con mayor sensibilidad a esa hormona, y terminan con ligamentos más laxos.
Una articulación con ligamentos más flojos se descentra con menos esfuerzo. De ahí la diferencia.
Oligohidramnios y espacio reducido
El oligohidramnios es la disminución del líquido amniótico. Menos líquido significa menos espacio para moverse.
El movimiento del bebé dentro del útero es parte de su desarrollo articular. Cuando el espacio se reduce, el bebé queda comprimido en una posición fija durante semanas, y eso limita el estímulo que necesita la cadera para formarse.
Por la misma razón aparece con frecuencia el primer embarazo entre los factores de riesgo. El útero primerizo suele ser menos distensible, con lo cual el espacio disponible es algo menor.
Embarazo múltiple y peso elevado al nacer
Son variantes del mismo principio. Un bebé que comparte el útero con otro dispone de menos espacio, y uno de mayor tamaño ocupa proporcionalmente más del espacio disponible.
En ambos casos aumenta la probabilidad de posiciones mantenidas y de compresión, que es lo que interfiere con el desarrollo de la articulación.
Otras condiciones asociadas
Algunos padecimientos que también se originan por compresión dentro del útero se presentan junto con la displasia con más frecuencia de la esperada. Entre ellos la tortícolis congénita, en la que el bebé mantiene la cabeza inclinada hacia un lado, y algunas deformidades posicionales de los pies.
Cuando tu pediatra detecta alguna de estas, es habitual que revise las caderas con especial atención o que solicite un ultrasonido. No es alarmismo, es una asociación conocida.
El único factor que sí está en tus manos: cómo envuelves al bebé
Este ocurre después del nacimiento y es completamente evitable.
Envolver al bebé apretado con las piernas estiradas y juntas, práctica común en varias culturas, mantiene la cadera en la posición que impide su desarrollo correcto. Si esa postura se sostiene muchas horas al día durante los primeros meses, puede favorecer la aparición de displasia o agravar una ya existente.
La alternativa es sencilla y no implica dejar de envolverlo. Envuelve el tronco con firmeza si quieres, y deja las piernas libres. El bebé debe poder flexionar las caderas y separar las piernas dentro de la manta o del saquito.
La misma lógica aplica a portabebés y asientos. Los diseños que permiten que las piernas queden abiertas y flexionadas, con el bebé sentado en posición de rana, respetan la cadera. Los que dejan las piernas colgando juntas y estiradas, no.
Tener factores de riesgo no significa que tu bebé tenga displasia
Conviene decirlo con claridad, porque esta lista se lee con angustia.
La mayoría de los bebés que presentan uno o varios de estos factores tienen caderas perfectamente normales. Y a la inversa, una parte de los casos de displasia aparece en bebés sin ningún factor de riesgo identificable.
Para qué sirven entonces. Para decidir a quién revisar con mayor cuidado. Cuando hay factores de riesgo, la recomendación habitual es realizar un ultrasonido de cadera de tamizaje aunque la exploración física salga normal, precisamente porque la displasia leve no se detecta con las manos. Lo desarrollamos en signos de displasia de cadera.
Preguntas frecuentes
¿La displasia de cadera es hereditaria?
Tiene un componente hereditario claro, y no se hereda de forma directa. Lo que se transmite es una predisposición, como ligamentos más laxos o una forma de acetábulo más plana. Los antecedentes familiares directos aumentan el riesgo de manera significativa.
¿La causé por algo que hice durante el embarazo?
No. Los factores que la producen son la genética del bebé, la posición que adoptó dentro del útero y el espacio disponible ahí dentro. Ninguno depende de decisiones de la mamá.
¿Puedo prevenirla?
Los factores prenatales no se pueden modificar. Lo que sí está en tus manos después del nacimiento es evitar envolver al bebé con las piernas estiradas y juntas, y elegir portabebés que permitan la posición de rana.
Mi bebé venía de nalgas, ¿necesita estudio?
Coméntalo con tu pediatra. La presentación pélvica es uno de los factores de riesgo de mayor peso, y en muchos casos se indica ultrasonido de cadera de tamizaje aunque la exploración física resulte normal.
¿Por qué es más común en niñas?
Se atribuye a la relaxina materna, hormona que afloja los ligamentos de la mamá antes del parto y que atraviesa la placenta. Los bebés de sexo femenino parecen responder con mayor sensibilidad, lo que se traduce en ligamentos más laxos.
¿Puede afectar solo una cadera?
Sí, y de hecho es lo más frecuente. Cuando afecta una sola, suele ser la izquierda, por la posición que la mayoría de los bebés adopta dentro del útero.
¿Ya tienes indicación médica?
En OPSB México manejamos el arnés de Pavlik y la férula de abducción Rhino en todas las tallas. No emitimos diagnósticos ni valoramos factores de riesgo: eso corresponde a tu pediatra y a tu ortopedista pediatra. Nuestro trabajo empieza cuando ya tienes la indicación en la mano.
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Si ya tienes diagnóstico y quieres entender el plan, sigue con tratamiento de la displasia de cadera.
Aviso: Este artículo es informativo y no sustituye la evaluación médica profesional. OPSB México es distribuidor de dispositivos médicos y no emite diagnósticos ni indicaciones de tratamiento. Consulta siempre con tu pediatra u ortopedista pediatra.