La displasia de cadera es una alteración del desarrollo en la que el acetábulo, la cavidad de la pelvis donde embona la cabeza del fémur, no se forma lo suficientemente profundo. La articulación queda inestable y el hueso puede desplazarse o salirse por completo. Se presenta en alrededor de 2 o 3 de cada 1,000 recién nacidos.
Si acabas de salir del consultorio con este diagnóstico, lo primero que necesitas saber es que la displasia de cadera tiene tratamiento, y que mientras más pronto se detecta, más sencillo es corregirla. En la mayoría de los casos que se identifican durante los primeros meses de vida, el bebé crece con una cadera completamente normal.
En esta guía te explicamos qué está pasando en la cadera de tu bebé, por qué el diagnóstico aparece con tantos nombres distintos, cómo se confirma y qué viene después.
¿Cómo es una cadera sana?
La cadera es una articulación de bola y cavidad. La bola es la cabeza femoral, el extremo redondeado del fémur, que es el hueso del muslo. La cavidad es el acetábulo, un hueco en el hueso de la pelvis. Piensa en una pelota que descansa dentro de una copa: mientras la copa sea suficientemente honda, la pelota gira con libertad sin salirse.
Aquí está el detalle que casi nunca se explica en la consulta. En un recién nacido, el acetábulo todavía no es hueso duro. Es cartílago, un material flexible que sigue moldeándose durante los primeros meses de vida. Y lo que le da forma es la presión constante de la cabeza femoral asentada en su lugar.
Esa relación funciona en los dos sentidos. La cavidad sostiene a la bola, y al mismo tiempo la bola esculpe a la cavidad. Cuando la cabeza femoral no está bien centrada, el acetábulo deja de recibir el estímulo que necesita para profundizarse, se aplana, y sostiene cada vez peor. Ese círculo es la razón de que el tratamiento temprano funcione tan bien: basta con reposicionar la cadera para que el propio crecimiento del bebé haga el resto del trabajo.
¿Qué tan grave puede ser?
La displasia de cadera abarca un rango. En un extremo hay caderas que solo están un poco flojas, y en el otro hay caderas completamente fuera de lugar. Tu ortopedista pediatra usará alguno de estos términos:
| Nivel | Qué significa |
|---|---|
| Displasia | El acetábulo es más plano de lo normal. La cabeza femoral sigue dentro, aunque la articulación queda inestable. Es la forma más leve y la más común. |
| Cadera subluxable | La cabeza femoral está en su lugar, pero puede desplazarse parcialmente si se le aplica presión. |
| Subluxación de cadera | La cabeza femoral está desplazada de forma parcial. Hace contacto con el acetábulo sin llegar a estar centrada. |
| Luxación de cadera | La cabeza femoral salió por completo del acetábulo. También la vas a escuchar como cadera luxada o dislocación de cadera. |
Que el diagnóstico caiga en el extremo leve del rango no significa que se pueda dejar pasar. Una cadera displásica sin corregir tiende a empeorar conforme el bebé crece y empieza a cargar peso. A la inversa, una luxación detectada en las primeras semanas suele responder muy bien al tratamiento con arnés de Pavlik. Lo que más pesa en el pronóstico es el momento en que se detecta.
Si quieres entender cómo se clasifica el nivel de tu bebé según lo que dice el reporte del ultrasonido, lo desarrollamos en grados de displasia de cadera.
¿Por qué se le llama de tantas formas?
Esta es una de las cosas que más confunde a las familias. El pediatra dice una cosa, la abuela dice otra, y en internet aparece una tercera. Casi siempre se refieren al mismo padecimiento.
Luxación congénita de cadera es el nombre tradicional, y todavía lo usan muchos médicos. La palabra congénita significa presente desde el nacimiento. Durante décadas fue el término estándar.
Displasia congénita de cadera es una variante del anterior, con el mismo sentido.
Displasia del desarrollo de la cadera, o DDC, es el término que se prefiere hoy. El cambio no fue un capricho. Se adoptó porque los médicos comprobaron que el problema no siempre está presente al nacer: hay bebés con caderas normales en la primera revisión que desarrollan displasia semanas o meses después. La palabra desarrollo captura eso. La palabra congénita se queda corta.
Displasia acetabular pone el acento en la parte de la articulación que está mal formada, que es el acetábulo.
Dislocación de cadera y desplazamiento de cadera describen la situación en la que la cabeza femoral salió de su lugar. Suelen usarse para los casos más severos.
Displasia luxante de cadera aparece sobre todo en expedientes y notas médicas, y hace referencia a una displasia con tendencia a luxarse.
En el expediente clínico y en tu factura de hospital vas a encontrar además un código: Q65, dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades en su décima revisión, la que conoces como CIE-10. Ese apartado agrupa las deformidades congénitas de la cadera. Si ves ese código en un documento, se refiere a esto.
En resumen: si un médico te habló de luxación congénita y otro te habló de displasia del desarrollo, no recibiste dos diagnósticos distintos. Recibiste el mismo diagnóstico con dos vocabularios de épocas diferentes.
¿Por qué ocurre?
No hay una sola causa. Lo que sí existe es un conjunto de factores que aumentan la probabilidad, y casi todos tienen que ver con la posición del bebé dentro del útero o con la genética.
Los que más pesan son la presentación pélvica, es decir, que el bebé venga sentado en lugar de venir de cabeza; los antecedentes familiares directos; el sexo femenino, ya que las niñas se ven afectadas con mucha mayor frecuencia; y el oligohidramnios, que es la disminución del líquido amniótico y reduce el espacio que el bebé tiene para moverse.
Hay un factor más que sí está en tus manos, y es la forma de envolver al bebé. Envolverlo apretado con las piernas estiradas y juntas fuerza la cadera a una posición que favorece la displasia. Lo desarrollamos junto con el resto de los factores en causas de la displasia de cadera.
¿Cómo se detecta?
Aquí viene la parte que más angustia genera, y también la que más tranquiliza cuando se entiende: la displasia de cadera en un bebé no duele y casi nunca se nota a simple vista.
Un bebé con displasia se ve normal, se mueve normal, come y duerme normal. No llora al cambiarle el pañal ni muestra incomodidad. Por eso el diagnóstico depende de la revisión médica y no de que los papás detecten algo raro. Si estás repasando los últimos meses buscando una señal que se te haya pasado, puedes soltar esa carga. No había nada que ver.
La detección ocurre en varias etapas.
Exploración física del recién nacido. En la revisión inicial, el pediatra realiza dos maniobras específicas. La maniobra de Ortolani busca meter de vuelta a su lugar una cadera que está fuera. La maniobra de Barlow hace lo contrario: aplica presión suave para ver si una cadera que está dentro tiende a salirse. Ambas se hacen con el bebé relajado y no le causan dolor.
Signo de Galeazzi. Con el bebé acostado boca arriba y las rodillas dobladas, el médico compara la altura de ambas rodillas. Una rodilla más baja que la otra sugiere que ese fémur está desplazado.
Ultrasonido de cadera. Es el estudio de elección antes de los 6 meses de edad. La razón es puramente física: a esa edad la cabeza femoral todavía es cartílago, y el cartílago no aparece en una radiografía. El ultrasonido sí lo ve. El reporte suele venir clasificado con el método de Graf, que ordena las caderas en tipos según qué tan bien formado está el acetábulo.
Radiografía de pelvis. Después de los 6 meses, cuando el hueso ya empezó a calcificar, la radiografía se vuelve el estudio más útil.
Existen además algunas señales que un papá atento puede notar en casa, como pliegues desiguales en los muslos, una pierna que parece más corta o resistencia a abrir las piernas al cambiar el pañal. Las repasamos a detalle en signos de displasia de cadera. Ninguna sustituye la valoración de un ortopedista pediatra.
¿Cuál es el tratamiento?
El principio es siempre el mismo: mantener la cabeza femoral centrada dentro del acetábulo el tiempo suficiente para que la cavidad termine de formarse alrededor de ella. A esa posición, con las piernas separadas y flexionadas, se le llama abducción.
Lo que cambia es el dispositivo, y depende sobre todo de la edad.
En bebés de 0 a 6 meses aproximadamente, el estándar es el arnés de Pavlik, un arnés de correas ajustables que sostiene las piernas en abducción y permite cierto movimiento. Se usa la mayor parte del día durante varias semanas o meses.
Cuando el bebé rebasa esa edad, o cuando el arnés ya no es la mejor opción, se indica una órtesis de abducción, un dispositivo más firme que cumple la misma función en niños más grandes y le permite gatear y moverse.
En casos que llegan tarde a diagnóstico o que no responden a la órtesis, el ortopedista puede indicar reducción bajo anestesia con yeso, y en los casos más avanzados, cirugía.
El tratamiento completo, con tiempos y qué esperar en cada etapa, lo desarrollamos en tratamiento de la displasia de cadera.
¿Qué pasa si no se trata?
Una displasia que no se corrige no se queda igual. Avanza, y el daño se acumula durante años antes de dar la cara.
Durante la infancia suele aparecer cojera al empezar a caminar, y diferencia de longitud entre una pierna y la otra cuando solo una cadera está afectada. En la adolescencia y la adultez joven empieza el dolor, porque una articulación mal alineada distribuye mal el peso y desgasta el cartílago antes de tiempo. Ese desgaste termina en artrosis temprana de cadera, con dolor persistente y pérdida de movilidad.
La displasia de cadera no tratada es una de las causas más frecuentes de prótesis de cadera en adultos jóvenes, gente en sus treintas y cuarentas que llega a quirófano por algo que era corregible con un arnés cuando tenía dos meses de nacida.
Ese contraste es justamente la buena noticia. Unas semanas de tratamiento en el primer año de vida evitan décadas de consecuencias.
Preguntas frecuentes
¿La displasia de cadera se quita sola?
Algunas caderas levemente inestables al nacer se estabilizan por sí solas durante las primeras semanas. Eso lo determina el médico con seguimiento y estudios, nunca esperando a ver qué pasa. Una displasia establecida requiere tratamiento y no se resuelve sin él.
¿Duele la displasia de cadera en un bebé?
No. Un bebé con displasia no siente dolor y no muestra molestia. El dolor aparece años después, si el padecimiento no se corrige a tiempo.
¿Es culpa de cómo cargué a mi bebé?
No. La displasia de cadera se origina por factores presentes desde el embarazo, como la posición del bebé en el útero, la genética o la cantidad de líquido amniótico. Cargar a tu bebé no la provoca. Lo que sí conviene evitar es envolverlo apretado con las piernas estiradas y juntas, porque esa posición mantenida sí puede favorecer el problema.
¿A qué edad se detecta la displasia de cadera?
Idealmente en la revisión del recién nacido, mediante exploración física. Cuando hay factores de riesgo se solicita un ultrasonido de cadera dentro de las primeras semanas. También puede detectarse más adelante, en las revisiones del primer año o cuando el niño empieza a caminar.
¿Mi bebé va a caminar normal?
En la gran mayoría de los casos detectados y tratados durante los primeros meses de vida, sí. El niño camina normal, corre, hace deporte y llega a la adultez con una cadera funcional. El pronóstico depende directamente de qué tan pronto se inicie el tratamiento.
Lo que sigue
Si tu bebé ya tiene diagnóstico, el siguiente paso es entender el tratamiento indicado y conseguir el equipo correcto en la talla adecuada.
En OPSB México somos distribuidores especializados en dispositivos ortopédicos pediátricos. No somos un consultorio médico: el diagnóstico, la indicación del tratamiento y el seguimiento los realiza tu ortopedista pediatra a partir de la exploración física y del estudio de imagen. Nuestro trabajo empieza cuando ya tienes esa indicación en la mano.
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Aviso: Este artículo es informativo y no sustituye la evaluación médica profesional. OPSB México es distribuidor de dispositivos médicos y no emite diagnósticos ni indicaciones de tratamiento. Consulta siempre con tu ortopedista pediatra.