¿Qué es el Método Ponseti? Etapas del tratamiento paso a paso

El Método Ponseti es el tratamiento no quirúrgico que corrige el pie equinovaro, conocido también como pie zambo, en bebés y niños pequeños. Consta de tres etapas: una serie de yesos semanales, un procedimiento menor sobre el tendón de Aquiles y varios años de férula de abducción. Es el estándar mundial porque corrige la gran mayoría de los casos sin cirugía mayor, siempre que se inicie en las primeras semanas de vida.

Si tu ortopedista ya te habló de este método, aquí te explicamos qué ocurre en cada etapa, cuánto dura, por qué los pasos van en ese orden y qué esperar en cada momento. Si todavía estás entendiendo el diagnóstico, empieza por qué es el pie equinovaro.

De dónde viene el método

El doctor Ignacio Ponseti desarrolló este protocolo en la Universidad de Iowa a mediados del siglo pasado, a partir de una observación que terminó cambiando el tratamiento del pie equinovaro en todo el mundo.

Hasta entonces el abordaje era quirúrgico: se operaba el pie para liberar los tejidos acortados. Los resultados se veían bien al principio y se deterioraban con los años, porque la cirugía dejaba tejido cicatricial dentro de la articulación, y esa cicatriz producía rigidez y dolor en la edad adulta.

Ponseti encontró que el tejido de un recién nacido responde al estiramiento gradual sin necesidad de cortarlo. Los ligamentos y tendones de un bebé son elásticos y se alargan si se mantiene una tensión suave y sostenida. El hueso, que todavía es en buena parte cartílago, se reacomoda conforme esa tensión cede. Corregir por estiramiento en lugar de por corte deja una articulación sin cicatriz, y esa es la razón de que los resultados a treinta años sean mejores.

Por eso el momento importa tanto. Esa elasticidad es máxima en las primeras semanas de vida y disminuye con el tiempo.

Etapa 1. Yesos correctivos

Es la etapa que hace el trabajo de corrección.

En cada cita el ortopedista manipula el pie con las manos durante unos minutos, llevándolo un poco más allá de donde estaba, y después coloca un yeso que va desde los dedos hasta el muslo, con la rodilla flexionada. Ese yeso no corrige por sí solo: mantiene la posición ganada durante la semana, mientras el tejido se adapta a la nueva longitud.

Cuántos yesos. Suelen requerirse entre cinco y siete, aunque el número depende de la rigidez inicial. Algunos pies ceden en cuatro, otros necesitan más. Tu ortopedista lo estima con la evaluación de severidad y lo ajusta conforme avanza.

Cada cuánto. Cambio semanal. Ese intervalo tampoco es arbitrario: es el tiempo que tarda el tejido en asimilar el estiramiento sin dañarse.

Por qué del pie al muslo. Un yeso que llegara solo a la rodilla se desliza hacia abajo y pierde la corrección. La rodilla flexionada es lo que ancla el yeso en su sitio.

El orden de la corrección. Aquí está la parte más específica del método. La deformidad tiene cuatro componentes, y se corrigen en una secuencia fija: primero el cavo, que es el arco elevado; después el aducto y el varo de manera conjunta, girando el pie hacia afuera; y el equino, que es el pie apuntando hacia abajo, se deja hasta el final.

Ese orden no se puede alterar. Intentar levantar el pie antes de haber corregido los otros tres componentes fuerza la articulación en la parte media del pie en lugar del tobillo, y produce una deformidad secundaria conocida como pie en mecedora. Es el error clásico cuando el método se aplica sin el entrenamiento adecuado, y es una de las razones por las que conviene que el tratamiento lo lleve un ortopedista capacitado específicamente en Ponseti.

Qué esperar en casa. El bebé no siente dolor por el yeso. Puede estar inquieto las primeras horas después de cada cambio y luego se acostumbra. Revisa los dedos varias veces al día: deben verse rosados y tibios. Si se ven pálidos, morados o fríos, si el yeso se desliza, si se moja o se rompe, hay que llamar al ortopedista, no esperar a la cita siguiente.

Etapa 2. Tenotomía del tendón de Aquiles

La mayoría de los bebés requiere este paso, y conviene saber por qué antes de que te lo planteen en consulta.

De los cuatro componentes, el equino es el que más resistencia opone, porque el tendón de Aquiles es una estructura densa con poca capacidad de estiramiento. Cuando los yesos ya corrigieron todo lo demás y el pie todavía no logra levantarse lo suficiente, insistir con más yesos no lo resuelve y sí arriesga dañar la articulación.

En qué consiste. Es un procedimiento percutáneo, o sea a través de la piel, sin abrir. Con anestesia local, el ortopedista secciona el tendón mediante una incisión de pocos milímetros. Toma unos minutos y no requiere hospitalización en la mayoría de los casos.

Lo que más tranquiliza saber. El tendón no queda cortado de forma permanente. Se regenera durante las siguientes semanas, y lo hace con la longitud correcta porque el pie se mantiene en la posición nueva mientras cicatriza. Después se coloca un último yeso durante aproximadamente tres semanas, que es justamente el tiempo de esa regeneración.

La incisión es tan pequeña que la cicatriz visible resulta mínima o inexistente. Este procedimiento no es lo que se conocía como cirugía de pie equinovaro décadas atrás, que implicaba liberar múltiples estructuras con una incisión amplia.

Etapa 3. Férulas de abducción

Al retirar el último yeso el pie ya está corregido. Y aquí empieza la etapa más larga del tratamiento, la que sostiene todo lo ganado.

La férula consiste en un par de zapatos unidos por una barra que los mantiene separados y girados hacia afuera, en el ángulo que indique el ortopedista. Los dos pies van sujetos aunque solo uno haya estado afectado, porque la barra necesita ambos puntos de anclaje para sostener la posición.

El esquema de uso. Durante los primeros meses se lleva 23 horas al día, con una hora libre para el baño. Después se pasa a uso nocturno y de siestas, aproximadamente 12 a 14 horas diarias, y así continúa hasta los cuatro o cinco años de edad.

Por qué tantos años si el pie ya está derecho. Esta es la pregunta que hacen todas las familias y merece una respuesta concreta. El tejido que fue estirado conserva memoria de su forma anterior y tiende a retraerse. Mientras el pie sigue creciendo, esa tendencia sigue activa. La férula no corrige nada a estas alturas: mantiene la posición mientras el pie termina de crecer con la forma nueva. Funciona igual que los retenedores después de los brackets, y falla por el mismo motivo cuando se abandona.

La adaptación. Las primeras noches suelen ser difíciles y es normal. El bebé aprende en pocos días a mover las dos piernas juntas, que es el patrón que le permite patear con la barra puesta. Revisa la piel a diario, sobre todo el talón y el borde del pie, y reporta cualquier enrojecimiento que no ceda en una hora tras retirar la férula.

Esa etapa es donde ocurre la mayor parte de las recaídas, y casi siempre por la misma razón. Lo desarrollamos en por qué es tan importante no interrumpir el uso de las férulas Ponseti.

¿Cuánto dura todo el tratamiento?

Conviene separar dos cosas que las familias suelen confundir.

La corrección propiamente dicha es corta. Entre los yesos y el periodo posterior a la tenotomía, hablamos de unos dos a tres meses. Al final de ese periodo el pie está corregido y se ve normal.

El mantenimiento es largo. Son varios años de férula, con la intensidad bajando conforme pasa el tiempo. El seguimiento con el ortopedista continúa con citas cada vez más espaciadas, y en algunos casos hasta que el niño alcanza la madurez ósea.

Esa asimetría explica por qué tantas familias abandonan en la segunda parte. El problema ya no se ve, y la disciplina se vuelve difícil de sostener sin un recordatorio visible.

¿Qué pasa si hay una recaída?

Ocurre, y no significa volver al punto de partida.

Una recaída detectada a tiempo suele resolverse con una tanda corta de yesos, dos o tres, y el reinicio del esquema de férula. Cuanto antes se identifica, menos cuesta corregirla.

Las señales para estar atento: el pie que empieza a girarse hacia adentro al caminar, dificultad creciente para ponerle la férula, o un pie que ya no alcanza la posición que alcanzaba antes. Cualquiera de esas amerita llamar al ortopedista sin esperar a la cita programada.

En recaídas repetidas o en casos que llegaron tarde a tratamiento, el ortopedista puede indicar una transferencia tendinosa, que es un procedimiento distinto y se realiza cuando el niño ya es más grande.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad debe empezar el Método Ponseti?

Lo antes posible, idealmente dentro de las primeras dos semanas de vida. Empezar más tarde no impide el tratamiento, solo lo alarga, porque los tejidos van perdiendo elasticidad conforme el bebé crece.

¿Le duelen los yesos a mi bebé?

No. La manipulación es suave y el yeso no aprieta. Puede haber inquietud las primeras horas tras cada cambio. Si el bebé llora de forma persistente, si los dedos se ven pálidos o morados, o si el yeso se desliza, hay que llamar al ortopedista.

¿Todos los bebés necesitan la tenotomía?

La mayoría sí. Es la consecuencia de que el tendón de Aquiles sea la estructura más resistente al estiramiento. Que tu bebé la requiera no significa que el tratamiento vaya mal.

¿Se puede hacer el Método Ponseti en México?

Sí. Lo practican hospitales públicos y clínicas privadas con ortopedistas pediatras capacitados en el método. Lo importante es que quien lo lleve tenga entrenamiento específico, porque la secuencia de corrección requiere técnica.

¿Puedo bañar a mi bebé con el yeso?

No debe mojarse. Tu ortopedista te indicará cómo hacer la higiene durante esta etapa. En la fase de férula sí se retira para el baño.

¿Qué pasa si suspendo la férula unos días?

Un olvido aislado no rompe el tratamiento. Retómalo al día siguiente. Lo que produce recaídas es la interrupción sostenida durante varios días o semanas, porque el tejido empieza a retraerse.

¿El tratamiento deja cicatrices?

La tenotomía se realiza a través de una incisión de pocos milímetros y la cicatriz resulta mínima o inexistente. La cirugía extensa que dejaba cicatrices visibles fue precisamente lo que este método vino a sustituir.

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Aviso: OPSB México es distribuidor de dispositivos ortopédicos pediátricos y no un proveedor de servicios médicos. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta, el diagnóstico ni la indicación de un ortopedista pediatra. El uso de férulas Ponseti debe ser prescrito y supervisado por un médico capacitado en el método.